Nunca antes en la era moderna España se enfrentó a una pandemia de la magnitud del coronavirus y nunca antes la expresión La unión hace la fuerza cobró tanto sentido. Ante un desafío de semejante envergadura, hay empresas que incluso abandonaron su producción habitual para dedicarse a obtener productos de primera necesidad en estos tiempos de turbulencias, principalmente relacionados con la protección del personal sanitario, ante la escasez de equipos y materiales que ha golpeado en mayor o menor medida a todos los hospitales y centros sanitarios de nuestro país.

Pese a las serias dificultades para mantener la actividad de los negocios, empresarios, directivos y trabajadores, tanto de grandes empresas como de pymes, se han volcado para ayudar a los colectivos más desfavorecidos y colaborar de forma altruista con las administraciones públicas en la lucha contra el Covid-19.

Los centros tecnológicos ubicados en nuestra comunidad autónoma también se sumaron a esta ola de solidaridad. Así, ITCL fabricó tiradores para puertas especiales que permiten que éstas se abran con el codo y no con la mano. Los primeros tiradores llegaron al Hospital Universitario de Burgos en un intento de poner a disposición de todo el personal sanitario del complejo asistencial burgalés de medidas de protección frente a la pandemia del Covid-19. El centro trabajó a pleno rendimiento con una treintena de impresoras 3D en la fabricación de material de protección y sanitario con el ánimo de ayudar a frenar la curva de la pandemia.

ITCL, ubicado en el Polígono de Villalonquéjar de Burgos, forma parte del movimiento denominado Coronavirus Makers creado a nivel nacional y que ya ha comenzado a imprimir en 3D material sanitario para ayudar en la dramática emergencia provocada por la crisis de esta pandemia.

Por su parte, el centro tecnológico Cartif puso a disposición de las autoridades sus capacidades en impresión 3D para la fabricación de máscaras antisalpicaduras y en apenas una semana produjo 400 unidades. Cartif estuvo en contacto con Cidaut, otro centro tecnológico que se sumó a la iniciativa, y a la empresa Aenium, todos ellos ubicados en el Parque Tecnológico de Boecillo (Valladolid), además de con diferentes organismos oficiales, hospitales y residencias de ancianos de Valladolid y otra zonas de Castilla y León, para intentar coordinar el trabajo de diseño e impresión de los equipos en cuestión y para que cada centro pudiera aportar lo mejor de su experiencia en esta coyuntura. También contó con la colaboración de empresas como ZF Group y la Escuela Superior de Diseño de Valladolid, que aportaron material e impresoras para que la producción de estos equipos protectores fuera más rápida.

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