Una nueva plataforma tecnológica pretende integrar todos los datos disponibles para mejorar la toma de decisiones en el contexto de una emergencia sanitaria, como una segunda ola de COVID-19 o una futura pandemia. A través de tecnologías de inteligencia artificial y blockchain, los investigadores, que pertenecen al grupo BISITE de la Universidad de Salamanca y al grupo Bioinformática y Sistemas Inteligentes del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL), tratan de desarrollar una aplicación que ayude a tomar decisiones clínicas y políticas a la vez que garantizan la privacidad de los usuarios. Los ciudadanos podrían ser parte de la solución a través de esta app móvil que serviría tanto para ser informados como para recopilar datos.

Una de las claves está en conocer por anticipado la evolución de un brote epidémico. “Uno de los problemas al inicio de esta pandemia ha sido la escasez de datos, pero la comunidad científica rápidamente los comenzó a compartir a nivel global y creemos que esta información tiene un gran potencial para ayudar a gestionar estas situaciones”, explica a DiCYT Javier Prieto, investigador del proyecto.

Para ello, el sistema informático que está diseñando BISITE –en colaboración con el AIR Institute– puede recopilar datos sanitarios oficiales, como los casos positivos que registra una región tras la realización de los test pertinentes, junto con los que proporciona el triaje en remoto (en el caso del COVID-19 se ha realizado, por ejemplo, a través de teléfono y aplicaciones móviles).

Así, la app que está en desarrollo podría servir para los ciudadanos informen de posibles síntomas, a lo que se añadirían datos que pueden ser relevantes para el pronóstico en caso de ser infectados, por ejemplo, problemas previos de enfermedades cardiovasculares o respiratorias, diabetes o hipertensión que se han demostrado fundamentales en COVID-19. “Si en una zona comienzan a registrarse muchas personas con síntomas, hay más probabilidades de que el contagio sea alto y podríamos saberlo incluso si no tenemos capacidad para realizar test garantizando que el triaje no descarte casos que puedan tener un mal pronóstico”, señala el experto. También se puede incluir la información disponible en bancos de ADN para tener en cuenta el perfil genético de cada población.

Por otra parte, este sistema tecnológico puede monitorizar las medidas de distanciamiento social en varios sentidos. Por ejemplo, en un periodo con restricciones de movimiento como el que hemos vivido a causa del coronavirus, la app podría avisar al usuario de que se está alejando demasiado de su domicilio o de que lleva demasiado tiempo fuera de casa a través de los datos de geolocalización del móvil. Al mismo tiempo, esos datos sirven para realizar análisis sobre contactos y, a partir de esos datos, realizar predicciones de contagios. En este apartado podrían incluirse los trayectos en avión para calcular el riesgo de que un brote epidémico surgido en un determinado país o región acabe por propagarse a otros lugares.

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